La sostenibilidad ya no es una opción, sino el motor esencial de la competitividad y resiliencia corporativa. Las empresas que integran criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) fortalecen su reputación, optimizan el desempeño financiero y gestionan riesgos con mayor eficacia.

Beneficios respaldados por datos

Según el informe “Señales Sostenibles: Empresas 2025” de Morgan Stanley, el 88% de las compañías globales ve la sostenibilidad como una oportunidad de valor a largo plazo, con más del 80% midiendo retornos en proyectos verdes. Esto confirma una tendencia consolidada: las firmas ASG capturan mercados, atraen talento con propósito y reducen exposición a volatilidades climáticas o regulatorias.

Ventajas competitivas clave

La sostenibilidad gestiona riesgos ante escasez de recursos y presiones normativas, mientras más del 70% de consumidores prefiere productos certificados, según Pacto Mundial. Además, mejora el acceso a capital: inversores priorizan transparencia ASG y alineación ecológica, excluyendo a quienes no demuestran compromisos verificables.

Innovación y eficiencia operativa

Integrar ASG fomenta innovación, como optimizar energía o mejorar ciclos productivos, generando márgenes comparables a la digitalización. Normativas como la Directiva de Diligencia Debida de la UE exigen transparencia en cadenas globales, un estándar que gana tracción en Latinoamérica.

El contexto argentino: vacíos y avances

En Argentina, la falta de regulaciones nacionales ASG genera incertidumbre, limitando competitividad e inversiones verdes frente a estándares globales. Esto impacta en cadenas de suministro y reputación internacional. Sin embargo, provincias como Mendoza y Neuquén lideran: Mendoza exige reportes de emisiones en sectores industrial, energético, de transporte, agropecuario, de servicios y residuos; Neuquén, evaluaciones ASG en hidrocarburos, impulsando renovables y capital foráneo.

Estrategia para liderar

La sostenibilidad dejó de ser un costo para transformarse en una palanca de éxito. No basta con comunicar promesas ni adoptarlas como una campaña; la sostenibilidad debe integrarse en la estrategia, la operación y la rendición de cuentas. Las compañías que lo logren liderarán el mercado emergente, profundo y exigente que se está redefiniendo a nivel geopolítico.

Por Fabián Garófalo, Líder de Sostenibilidad – Consultoría Auren Argentina