La legislación mantiene esquemas tradicionales que no fueron modificados por la reforma laboral. Mientras tanto, las compañías incorporan suman modalidades flexibles para acompañar la crianza y promover la corresponsabilidad.

Pese a los numerosos debates sobre cómo mejorar el reparto de las horas de cuidado entre mujeres y varones, son pocos los avances formales que se logran. ¿Qué significa esto? Que las normas no acompañan la agenda social. Así lo demuestran las licencias parentales, que siguen siendo de apenas dos días, lo que hace que la Argentina sea el país con menor cobertura en la región.

Sin embargo, las empresas demuestran una mayor flexibilidad. “Según nuestros datos, casi tres de cada diez compañías locales ofrecen licencias adicionales a las legales como parte de su paquete de beneficios y, en un tercio de esos casos, se trata de licencias extendidas por paternidad, que pueden sumar entre 20 y 30 días corridos”, señala Francisco Scasserra, director en Michael Page.

“Además, algunas organizaciones incorporan las figuras de cuidador primario y cuidador secundario, sin distinción de género ni de tipo de vínculo, reconociendo diversas configuraciones familiares como parejas del mismo sexo o familias monoparentales”, suma Scasserra.

María Soledad Grande Novoa, gerente Gestión del Talento de Auren Argentina observa un punto clave: “A diferencia de la licencia por maternidad, el financiamiento de los permisos por paternidad está a cargo de los empleadores en la mayoría de los países: en 13 de los 18 que reconocen prestaciones pecuniarias. Esto podría estar directamente relacionado con la tendencia a licencias de paternidad muy cortas que prevalece en la región, ya que puede favorecer la resistencia del sector empleador a adoptar períodos más extensos”.

Leer la nota completa en TN