La expansión de la inteligencia artificial está transformando profundamente la forma en que las empresas gestionan los datos personales y afrontan sus obligaciones de cumplimiento normativo.

En este artículo publicado en Expansión, Ana María Ozunu, directora de GRC analiza cómo el modelo tradicional basado únicamente en el consentimiento empieza a resultar insuficiente en un contexto marcado por el uso masivo de datos, algoritmos avanzados y nuevas exigencias regulatorias.

Como señala Ana María, “en la nueva economía de la inteligencia artificial, el cumplimiento deja de ser un trámite para convertirse en un factor clave de competitividad, confianza y crecimiento sostenible”.

Una reflexión necesaria sobre cómo deben adaptarse las empresas a un entorno donde innovación y cumplimiento deben avanzar de la mano.

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