Residencia Fiscal de las Personas Físicas – Boletín Técnico e Informativo Edición — Junio 2012

23/09/2016

En esta oportunidad trataremos el tema de la

residencia fiscal de las personas físicas, desde

la introducción del concepto, hasta la situación

actual considerando los cambios normativos

que han afectado al mismo.

El concepto de residencia fiscal fue introducido

en la legislación tributaria uruguaya por la

Ley 18.083 de 27 de diciembre de 2006 (Ley

de Reforma Tributaria – LRT), no obstante

cabe destacar que en el viejo impuesto a la

renta de las personas físicas, el cual estuvo

vigente hasta el año 1974, existen antecedentes

del uso del concepto de residencia fiscal. A

partir de éste fue que se estructuró el nuevo

régimen de imposición a la renta en nuestro

país, creándose el Impuesto a la Renta de las

Personas Físicas (IRPF), el Impuesto a la Renta

de las Actividades Económicas (IRAE), y el

Impuesto a la Renta de los No Residentes

(IRNR).

Este nuevo concepto está regulado por el art.

14 del Título 4 (IRAE), el art. 6 del Título 7

(IRPF), y el art. 7 del Título 8 (IRNR) del Texto

Ordenado de 1996, y definen Residente de

la siguiente manera:

“Se entiende que el contribuyente tiene su residencia

fiscal en territorio nacional, cuando

se dé cualquiera de las siguientes circunstancias:

A) Que permanezca más de 183 (ciento ochenta

y tres) días durante el año civil, en territorio

uruguayo. Para determinar dicho período de

permanencia en territorio nacional se computarán

las ausencias esporádicas, de acuerdo a

lo que establezca la reglamentación, salvo que

el contribuyente acredite su residencia fiscal

en otro país.

B) Que radique en territorio nacional el

núcleo principal o la base de sus actividades o

de sus intereses económicos o vitales.

De acuerdo con los criterios anteriores, se

presumirá, salvo prueba en contrario, que

el contribuyente tiene sus intereses vitales

en territorio nacional, cuando residan habitualmente

en la República, el cónyuge y

los hijos menores de edad que dependan de

aquél.”

Asimismo, de acuerdo a la reglamentación de

esta normativa, una persona “no configurará

la existencia del núcleo principal de sus intereses

económicos ni la base de sus actividades,

por la obtención exclusivamente de rentas

puras de capital, aún cuando la totalidad de su

activo esté radicado en la República”.

En primer lugar, es importante considerar que

no es necesario que se den simultáneamente

todos los criterios anteriormente transcriptos, a

efectos de categorizar a un individuo como

residente fiscal en nuestro país, basta para ello

que se cumpla uno sólo de los mencionados

criterios.

Asimismo se consideran que son residentes en

nuestro país, las personas de nacionalidad uruguaya

que desempeñen cargos oficiales en el

extranjero, lo cual es una excepción al criterio

de la fuente, al cual nuestro país está afiliado,

aunque actualmente no en exclusividad.

Esto último se debe a que a partir de la entrada

en vigencia en enero de 2011, de las leyes Nº

18.718 de 24 de diciembre de 2010 y Nº

18.719 de 27 de diciembre de 2010, se comienzan

a gravar ciertas rentas obtenidas en el exterior

por parte de personas físicas, haciendo que

el principio de la fuente pierda exclusividad

como factor de vinculación tributaria y se

comience a utilizar un criterio mixto.

Principalmente, la ley 18.718 incorpora como

rentas gravadas por IRPF a los rendimientos de

capital mobiliario, originados en depósitos,

préstamos y en general en toda colocación de

capital o de crédito de cualquier naturaleza

(rentas pasivas), provenientes de entidades no

residentes. En concordancia con esto, la Ley

modifica también la redacción original en lo

que respecta a la naturaleza del impuesto.

Así es que la nueva redacción elimina la referencia

a la fuente uruguaya dejando como

única mención a las rentas que sean obtenidas

por personas físicas.

Por su parte, y en el mismo sentido, la Ley

18.719 de Presupuesto Nacional agrega a las

rentas que se consideran de fuente uruguaya,

a los efectos del IRPF y por tanto gravadas

por el mismo, los siguientes casos:

·Las retribuciones por servicios personales,

desarrollados fuera del territorio nacional

en relación de dependencia, siempre que tales

servicios sean prestados a contribuyentes del

IRAE, o del IRPF.

· Las rentas obtenidas por servicios de

carácter técnico prestados desde el exterior,

fuera de la relación de dependencia en tanto

se vinculen a la obtención de rentas comprendidas

en el IRAE, a contribuyentes de dicho

impuesto, en los ámbitos de la gestión, técnica,

administración o asesoramiento de todo

tipo.

Es importante mencionar que hasta entonces,

en nuestra legislación el concepto de residencia

fiscal se utilizaba únicamente con el fin de

determinar cuál era el impuesto a tributar por

parte de quien obtuviera una renta en territorio

uruguayo, siguiendo así afiliado al criterio

de la fuente. De esta forma, la importancia de

determinar si una persona es residente fiscal

uruguayo o no, radica en que al estar gravados

por impuestos diferentes (IRPF o IRAE

en el caso de residentes e IRNR para los no

residentes), rentas similares estarán sujetas a

bases imponibles y alícuotas diferentes.

A partir de los cambios introducidos por las

leyes antes mencionadas, la residencia fiscal

también determina si ciertas rentas obtenidas

en el exterior por personas físicas, como las

mencionadas anteriormente, están gravadas o

no por el IRPF.

Por tanto, si bien nuestro país sigue manteniendo

el principio de la fuente como factor

de vinculación tributaria, para las personas

físicas es una “fuente ampliada”, lo que significa

que en ciertos casos como los planteados

también se consideran las rentas obtenidas en

el extranjero para gravar a los residentes fiscales

uruguayos.

Cabe destacar que recientemente, y con fecha

25 de mayo de 2012, se promulgó la Ley Nº

18.910 que establece lo siguiente: “las personas

físicas que adquieran la calidad de residente

fiscal en la República podrán optar por

tributar el IRNR, por el ejercicio fiscal en que

se verifique el cambio de residencia a territorio

nacional y durante los cinco ejercicios

fiscales siguientes…” Esta opción podrá realizarse

por única vez, y exclusivamente con

relación a las referidas rentas de capital mobiliario

en el exterior.

La Ley también determina que: “La misma

opción podrán realizar las personas físicas

que hubieran adquirido la residencia fiscal

en la República por los cambios de residencia

a territorio nacional verificados a partir del

1º de julio de 2007. En tal caso, el período de

cinco ejercicios fiscales se computará a partir

del 1º de enero de 2011″.

De esta forma, las rentas pasivas obtenidas en

el exterior a las que hemos hecho referencia,

quedarán exoneradas, ya que las mismas no

están comprendidas en el IRNR.

Con esta modificación, se estaría flexibilizando

la aplicación del impuesto a la renta de las

personas físicas en cuanto a los rendimientos

de capital mobiliario proveniente de rentas

obtenida en el exterior, para aquellos extranjeros

que se han radicado y tienen su residencia

fiscal en nuestro país, postergando por un

período de cinco años la gravabilidad de las

referidas rentas.

“… con la reciente Ley Nº

18.910 se estaría

flexibilizando la aplicación

del IRPF en cuanto a las

rentas pasivas del exterior,

para aquellos extranjeros que

se han radicado y tienen su

residencia fiscal en nuestro

país, postergando por un

período de cinco años la

gravabilidad de las referidas

rentas…”

alejandro.suarez@mvd.auren.com