La entrada en vigencia de la Norma Unificada Argentina de Contabilidad (RT 54) no constituye un mero cambio normativo; sino una respuesta necesaria a la complejidad del sector de la construcción y el real estate. Para las empresas con procesos de producción prolongados y esquemas de preventa, esta norma permite que los estados contables reflejen, finalmente, la realidad operativa del ente.

Este cambio trasciende lo formal, busca que los estados contables de las empresas desarrollistas y constructoras reflejen con mayor precisión su situación económica. Los ejes principales de esta actualización son:

1. La realidad del Activo: De «Bienes de cambio» a «Derecho»

Tradicionalmente, las unidades pre-vendidas permanecían en el rubro Bienes de Cambio hasta su entrega final. La RT 54 perfecciona esta visión: si existe un anticipo que fija precio, el ente ya no posee simplemente un stock físico, sino un «Derecho a facturar».

Este desplazamiento hacia Cuentas por cobrar a clientes jerarquiza el balance, mostrando un activo financiero mucho más líquido y representativo del avance comercial del proyecto.

2. Una lectura más clara del Estado de Resultados

Uno de los puntos más conflictivos de la norma anterior (RT 17) era la exposición del resultado por avance de obra por debajo del Margen Bruto (como un “Resultado por valuación de bienes de cambio al VNR”). Esto dificultaba interpretar la rentabilidad operativa.

La RT 54 normaliza esto: el resultado se reconoce a través de las líneas de Ventas y Costo de Ventas en proporción al grado de avance. Así, el Margen Bruto se convierte en un indicador genuino de la eficiencia operativa del ente, eliminando la necesidad de explicaciones extra-contables para entender la rentabilidad.

3. El impacto en el EBITDA

Para quienes analizan la gestión financiera, este es quizás el cambio más relevante. Al integrar el resultado del avance de obra directamente en la estructura de Ventas y Costos, el EBITDA de la compañía se ve fortalecido. Bajo el esquema anterior, el resultado por avance de obra a menudo era excluido del cálculo del EBITDA por ser considerado un «ajuste de valuación» no operativo.

Con el nuevo criterio de la RT 54, al imputarse como venta y costo operativo, este resultado integra directamente el EBITDA. Esto no solo mejora las ratios de solvencia y cobertura de intereses, sino que permite que la empresa se presente ante el mercado financiero con una situación operativa mucho más sólida y alineada con su flujo de fondos proyectado.

Conclusión
En el contexto económico actual, la transparencia no es solo una obligación, sino una ventaja competitiva. La implementación de la RT 54 permite alcanzar una simetría informativa: que los estados contables sean un reflejo fiel de la realidad económica, del flujo de fondos y de la eficiencia en la gestión.

Estas modificaciones representan un avance necesario. Permiten que la contabilidad deje de ser un proceso formal para convertirse en una herramienta de gestión clara y útil, donde los estados contables reflejen el avance real de las obras. Contar con información que muestre el margen bruto real y potencie el EBITDA no es solo una obligación técnicas, sino una ventaja estratégica para captar inversiones y acceder a mejores condiciones de financiamiento.

La RT 54 bien aplicada transforma a los estados contables en la principal carta de presentación del desarrollador.

Por Nicolás Ninci, Socio de Auren Córdoba