Las redes sociales han entrado en la vida de los menores disfrazadas de entretenimiento, conexión y ocio. Pero ¿qué ocurre cuando detrás de ese “regalo” existe un diseño pensado para capturar nuestra atención?

En El Confidencial, Carlos Rivadulla, socio de Auren Legal y abogado especializado en IP, tecnología e inteligencia artificial, analiza los retos jurídicos que plantea el impacto de las redes sociales en la educación y el bienestar de los menores.

“Poner una puerta a la entrada no cambia lo que hay al otro lado”. Una reflexión que resume uno de los grandes retos del debate: proteger a los menores no pasa únicamente por controlar quién accede, sino también por cuestionar cómo están diseñadas las plataformas y qué efectos generan.

Verificación de edad, privacidad, diseños adictivos, responsabilidad de las plataformas… El debate ya no es solo tecnológico. También es jurídico y social.

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