En un artículo de opinión publicado en El Economista, Félix Muñoz, socio de Auren Auditoría reflexiona sobre una confusión habitual en el ámbito empresarial: utilizar el término “auditoría” como sinónimo de cualquier revisión financiera, cuando en realidad existen distintos encargos con objetivos y alcances muy diferentes.

Desde auditoría de cuentas hasta revisiones limitadas, informes de procedimientos acordados, certificados de hechos o dictámenes periciales contables, cada trabajo responde a una necesidad concreta y aporta un nivel distinto de seguridad y utilidad.

Elegir correctamente no solo optimiza costes y tiempos, sino que garantiza que el informe sea realmente útil para la toma de decisiones, tanto en el ámbito empresarial como en el financiero, administrativo o judicial.

Como señala Felix, “no todo lo que hace un auditor es una auditoría, pero todo debe cumplir con un mismo fin aportar fiabilidad, claridad y verdadera utilidad”.

Aquí puedes leer el artículo completo.